Abogada y antropóloga: derecho con enfoque humano
Mi formación comenzó en Roma, donde me licencié en Antropología y desarrollé una mirada centrada en las historias, los vínculos y las experiencias que atraviesan a las personas. Ese enfoque, aplicado al campo de los derechos humanos, marcó el inicio de mi camino profesional.
Al venir a Argentina, trabajé junto a víctimas de crímenes de lesa humanidad. Escuché testimonios atravesados por el terror estatal, las desapariciones forzadas y el duelo suspendido. Esa experiencia me enseñó el valor de la escucha atenta y de la paciencia para acompañar a alguien en el proceso de poner en palabras lo indecible.
En esos años comprendí que la justicia no se reduce a un resultado procesal ni a una sentencia. Puede ser también una herramienta de reconstrucción identitaria, de contención y de pacificación interior.
Una declaración en juicio, un nombre que reaparece en un expediente: a veces eso es lo que comienza a reorganizar la historia de una persona y de una familia.
Comprendí también que no siempre son la ley ni sus mecanismos los que permiten encontrar una verdadera resolución. Hay situaciones donde un fallo no repara lo vivido, y donde la justicia transita otros caminos: la memoria, el reconocimiento social, la palabra compartida. Esa constatación transformó mi manera de pensar y ejercer el derecho.
Con el tiempo, mi trabajo fue orientándose hacia el acompañamiento jurídico en asuntos cotidianos. Comencé a ver de cerca cómo trámites, contratos, conflictos familiares o de convivencia pueden convertirse en obstáculos que erosionan la calidad de vida y se traducen en frustración y desgaste emocional.
Escucho lo que hay detrás de cada conflicto, traduzco el lenguaje jurídico y busco caminos claros para ordenar y resolver disputas, y aliviar preocupaciones.
Mi enfoque combina claridad jurídica con sensibilidad humana. Traduzco el lenguaje legal, ordeno procesos y diseño estrategias concretas para destrabar situaciones, reducir la incertidumbre y brindar soluciones eficaces.
Mi objetivo es que el derecho funcione como una herramienta concreta para destrabar y simplificar, y que cada persona deje de sentirse sola frente a su problema.
